
Hoy, gracias a la posible fragmentación de los bits, tenemos acceso a la selección y eliminación de las cadenas informativas, podemos elegir entre la última tapa de un diario anglosajón hasta el falso video del último ataque terrorista.
Diarios personalizados, blogs, sindicaciones vía mail; éstos medios son los que utilizará el mensaje para llegar al receptor, y así variar de una u otra forma la actual cosmovisión que se tiene del mundo.

Demasiados datos para absorber y considerar, la desinformación es moneda corriente, Internet un espacio sin coordenadas posibles, las voces no dicen nada, las miradas se inundan de tristeza y el consumo es el único antídoto que puede llenar éste vacío.
Ésta frenética velocidad no tiene límites posibles, el ego domina nuestro ser, las ideologías dirigidas por el poder vigilan al pueblo, las autopistas informativas están colapsadas.
Estamos en la búsqueda del nuevo sonido porque, en éste momento, el espacio se ha llenado de ruido y confusión, nos preocupa la facilidad con que cualquiera hoy se apropia de los medios, toma un micrófono o una cámara y se convierte velozmente en un líder social o en un creador de opinión.

Esta idea nace como una respuesta a la sociedad actual –no se podría haber gestado en otra época-, estamos viviendo en la era digital, nos vigilan con satélites, nos filman, nos fotografían, tienen acceso a todos nuestros datos, nos radiografían, nos investigan, se hizo pedazos la barrera que separaba lo privado de lo público, somos víctimas y verdugos del uso de la información.